Dejar huella en el mundo: el miedo a ser olvidados

Dejar huellas cósmicas en el universo

Hay un clic en cada momento de la vida de un individuo donde aparece una necesidad. No solo que tu existencia tenga sentido, sino que se prolongue más allá de la propia vida, dejando una huella permanente en el universo cuando tu materia se haya disipado.

La pregunta hace un tremendo eco en tu interior:
¿Qué quedará de mí cuando ya no esté?

Solemos desear tener un legado material para que nuestros descendientes nos recuerden, no solo vivan cómodos, sino que nos recuerden, y un legado espiritual basado en recuerdos, enseñanzas. Pero la duda nos atiza si en menos de cien años absolutamente nadie sabrá que has existido.

El pensamiento reiterativo suele aparecer a la par de cuando la vida no parece infinita y el tiempo eterno como en la infancia.

Aunque siempre hay excepciones y durante la niñez, si el crío no lo piensa sobre sí mismo, puede darle miedo y angustia que personas mayores como sus abuelos desaparezcan y ellos olviden, según crezca, esa huella.

Se siente la injusticia de por qué unas personas son importantes y quedarán presentes para los restos de la eternidad, que además suele encajar con personas que tuvieron buenos dones naturales, intelectuales, físicos y además dones terrenales, materiales, riquezas.

Y te da rabia y envidia que sus nombres sigan circulando, sus hechos atraviesen el tiempo y permanezcan para siempre en la memoria colectiva presente y futura.

Atiza un choque de indignación que terrenos que ahora son productivos gracias a que alguien los labró, ganados, descendientes de los primeros que cuidaron a sus antecesores, que construyeron puentes, las tuberías del agua potable donde bebes, los cables de la luz, las carreteras donde conduces cada día, los edificios donde a lo mejor vives, sus nombres sean anónimos por completo, cuando se dejaron un montón de años de su vida en construirlo.

Observando la invisibilidad de gente que ha sostenido la humanidad, puedes deducir tu invisibilidad futura.

En el olvido de que alguna vez exististe, de ahí nace querer lograr una huella permanente.

La obsesión por dejar huella proviene en gran parte de esa comparación constante con las llamadas “celebridades eternas”, cuyos nombres salvan el tiempo mientras otros desaparecen sin dejar rastro reconocible.

La fórmula más recurrente para dejar huella siempre ha sido  escribir un diario o un libro. Algunas personas crean su propio arte, tipo manualidades, costura o pintura, que desgraciadamente, si no tiene valor económico, puede acabar en el contenedor de la basura.

A partir de ahí surge la necesidad de crear otras formas de búsqueda de permanencia: se me ocurre tocar un árbol longevo, en una especie de contacto simbólico con lo que permanece; o el acto de abrazarlo, que se ha puesto tan de moda como gesto de conexión con lo vivo y lo antiguo.

También está la idea de la huella digital prolongada: tu cuenta en la nube durante siglos, con todos tus vídeos y fotos, o la eternización de perfiles en redes sociales.

Otras propuestas serían rituales más personales: hablar con el sol cada mañana y con la luna cada noche por el resto de los días, como intento de crear un vínculo con los elementos más perennes del universo.

Incluso conservar los dientes de leche en una cápsula del tiempo enterrada en lugar de entregarlos al ratoncito Pérez y que desaparezca tu legado genético.

En el extremo más material, las personas con más poder adquisitivo optan por la criogenización.

Y aun así, puedes seguir rebuscando, porque desesperarás en cómo lograr el objetivo de dejar huella en el mundo permanente. Que alguna vez habitaste la Tierra y fuiste parte integrante de ella.

Incluso aquellos que han tenido un corazón de oro no la dejan, o no recuerdan su estela.

En menos de cien años serás como ese diminuto insecto soldado que has pisado esta mañana y que nadie echará en falta en el hormiguero.

Finalmente quienes entran en bucle con este pensamiento de su yo m mas profundo … ¿Qué sentido tiene tanto esfuerzo en vivir para no dejar rastro tras tu paso, tras convertirte en inerte?.

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