Autodestrucción y tristeza crónica: cómo se forma el autosabotaje y por qué se mantiene

Protegidos bajo el velo de la pena y la destrucción

Quizás conoces a alguien próximo o eres tú mismo el que posee un cerebro que te mantiene en guerra, que siempre tira hacia la vertiente destructiva, con las consecuencias terribles y prolongadas que ello conlleva. Y cuando se convierte en un bucle infinito, se ahoga en una tristeza vital que parece que no tiene fecha de caducidad. Soy mi propia apisonadora.

Duele tanto la vida a los inicios de la adolescencia y toma de conciencia de la realidad que cubres todos esos sentimientos, sensaciones, pensamientos con un manto espeso de autodestrucción masiva. Es como si hubieran pasado miles de convoyes que pesasen toneladas por encima de tu cuerpo a lo largo de los años.

Los inicios pasan desapercibidos.

Y después, cuando se cronifica, no tienes forma de frenarlos.

Y aunque duela es como la droga, necesitas autoinflingirte más dolor y solo sabes vivir en un círculo contenido de tristeza y autodestrucción.

Factores que sostienen la autodestrucción de forma permanente e insoportable:

  • Entorno familiar de crianza
  • Entorno educativo y de autoridad (profesores, figuras formativas)
  • Entorno social cercano (amistades, compañeros)
  • Entorno laboral y jerárquico (jefes, dinámicas profesionales)
  • Interacción social cotidiana con desconocidos
  • Autoexigencia y control
  • Frustración derivada de expectativas, metas y objetivos no cumplidos
  • Falta de herramientas emocionales en etapas tempranas
  • Sistema nervioso construido desde la ansiedad
  • Evitación de traumas en edades tempranas
  • Alivio ante la sensación de no encajar en el mundo, ni física ni interiormente con el resto de la sociedad
  • Dificultad de regulación emocional y evitación del malestar
  • Experiencias de refuerzo del sufrimiento como estado habitual
  • Autoimagen negativa e identidad basada en el malestar
  • Necesidad de control interno a través del autosabotaje
  • Sesgos cognitivos y rumiación persistente
  • Refuerzo inmediato del alivio tras conductas autodestructivas
  • Vulnerabilidad biológica o temperamental

Salir del torbellino significa volver a la realidad, así que asusta.

Y cuando llegas a la madurez, veinte años después de la adolescencia todavía te arrastra con fuerza.

La autodestrucción la tienes metida en vena y la sostienes y la mantienes a lo largo de los años, porque ya no sabes vivir de otra forma. Porque ¿cómo te vas a enfrentar al mundo sin la armadura de la autodestrucción? Que es el sabotaje a ti mismo. Es muy poderoso porque te mantiene concentrado en ese pensamiento y en las consecuencias de cada acto que haces en contra tuya. Y es como morfina para resistir al mundo real.

El autosabotaje puede tomar diferentes formas o direcciones. Mantenerte en un entorno tóxico familiar adrede, iniciar relaciones íntimas o personales sentimentales románticas con personas tóxicas, soportar una carrera universitaria o profesional que detestas, meterte en diferentes adicciones y conductas de dependencia —comida, alcoholismo, ludopatía, drogas, sexo—, abuso de todo ello, autolesión, comportamientos en contra de tus valores y ética de forma voluntaria y premeditada, tormenta infinita de pensamientos negativos que desembocan en la tristeza perpetua y en el agotamiento vital. No encontrar una pasión que sea el antídoto contra la autoflagelación, lo que te lleva a una vida de rutina y apatía.

Y cuando tus conductas están arraigadas de tal forma que solo encuentras alivio, distracción y un pequeño chute de dopamina cuando te inyectas en vena tu propia demolición personal, los hábitos mentales y conductuales acaban consolidándose como rutina interna. La inercia de la destrucción y la repetición ha conllevado a crear tu propia identidad bajo el velo del sufrimiento, una identidad sostenida por el malestar, donde la forma de estar en el mundo queda definida por esa inercia de destrucción y repetición.

Comparte conocimiento

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio