El amor en tiempos de vacío existencial

Allá en los años 90, había dos tipos de usuarios en los primeros chats: el precavido, porque acababa de introducir la tecnología punta del ordenador y, por contraparte, el atrevido en todo el concepto de la palabra. Es decir, ya entraba con un nick como dotado42, papito duro y un largo etcétera. También había nicks femeninos descarados, pero mejor camuflados, como el de tu novia dulce. Creo que, a partir de que los propietarios de los chats observaron tales pseudónimos, dijeron: “Esto hay que moderarlo, sí o sí”.

Pero para ser sinceros, las conversaciones 30 años después, no han cambiado nada. Hola, ¿ qué tal? ¿De dónde eres? Lo que choca bastante, porque la mayoría están ubicados por GPS. Quizás se omite una pregunta o no se reitere tanto porque ya sería pensar que eres idiota. ¿Cómo eres? Aunque antiguamente había que especificar si estabas preguntando cómo eres de personalidad o cómo eres físicamente. Porque no había cámaras en los móviles y las cams de los ordenadores eran escasas. Al poco tiempo podías pasar por el chat a través de archivos adjuntos una foto tuya al personaje con el que estabas charlando. Pero bien, podía ser una foto de tu primo lejano del pueblo que era el único guapo de la familia

Entonces los empresarios y futuristas dijeron ¡Ostras! Esto es un negociazo y empezaron a salir páginas para encontrar pareja, para relaciones esporádicas, incluso Madison para relaciones infieles. Una de las webs más famosas de aquel entonces fue Amorenlínea para Europa y hasta abrieron una que se llamaba Follamigos. O sea, el mercado creció como si fueran champiñones.

 Badoo y Meetic son las que más han subsistido a lo largo del tiempo. Lo que me llama la atención es que hacen bastante mal su estrategia, pero al no haber directamente muchas más aplicaciones de contacto similares con opciones gratuitas y tantos usuarios registrados, pues la gente transige con su uso.

Lo que me pasma es que no ha habido ningún genio español que viendo que los primeros chats de Movistar, cuando los primeros móviles en España, la gente se gastaba muchísimo dinero en SMS para contactar y ligar con otras personas, con otra gente, como a día de hoy no existe ninguna aplicación de prestigio y famosa de contacto creada por un español. Voy a ver si me pongo yo manos a la obra que necesito ganar éxito y dinerito. En Estados Unidos fueron más espabilados, con una idea que ya estaba más que explotada, crearon en 2012 Tinder.

Como desconozco los criterios de los perfiles trans, perfiles , homo, y poliamorosos, voy a centrarme en dos grandes bloques. Hombres y mujeres heteros.

Los hombres tienen dos quejas principales. Una la entiendo y es que ellos tienen el hándicap de que hay el triple de perfiles de hombres que de mujeres, con lo cual al mes tienen menos posibilidades porque contactan con menos número de mujeres. Su siguiente queja, esta ya no me la creo tanto: solo les quieren para tener sexo esporádico. Y aquí podemos añadir el grupito de mujeres que utilizan este tipo de app para sacar dinero a los hombres. Hay que ser realistas. Y respecto a las mujeres, nos quejamos de que son todos unos cabezapenes poco respetuosos y hay una gran masificación porque nos entran muchísimos contactos al día.

Aunque el perfil especifique que tu único objetivo es formar una familia y que perteneces a una religión que no permite tener relaciones sexuales hasta que convivas, ellos van a seguir haciéndose los suecos, da igual cuáles sean tus valores, tus creencias y tus preferencias. «Que los tíos solo van a querer ficha meter, a ver si de ahí sacan placer.»

Si tuviera que apostar, diría que este modus operandi se va a perpetuar en el tiempo, a menos que el sistema empresarial, en este caso las aplicaciones de contacto, impongan un cambio. Y esto ocurrirá solo si al implementar nuevas estrategias, tecnologías y esfuerzos, generase a cambio mucho dinero.

Y digo yo, ¿por qué no se habrán planteado estas empresas en integrar la inteligencia artificial? Tanto en su programación, para cribar, hacer una mejor interfaz, un cuestionario más específico y detallado, tanto de la parte física del usuario como de la personalidad. Incluso la inteligencia artificial podría directamente no moderar ni bloquear palabras obscenas, sino detectar cuando la compatibilidad de dos personas y la conversación no va a ir a ninguna parte. Incluso finalizarla. Yo daría encantado mi consentimiento para ello . Y por el contrario, cuando deslizas hacia la izquierda, considerando que esa persona no te atrae o simplemente por error, a veces deslizas hacia un lado o hacia otro equivocadamente, con el gesto, automáticamente, que salte un aviso de, piénsatelo dos veces.

A modo futurista, y esto ya sé que se está investigando en el mercado, esas aplicaciones generen espontaneidad. Y ya no sea lo típico de que cruzas dos frases y el maromo te dice, quedamos hoy para tomar un café, como si tú no tuvieras nada mejor que hacer, nada más conocerle. O las personas que prefieren estar un año hablando antes de quedar presencialmente. Pero el concepto de amor se va a extinguir porque el factor espontaneidad escasea.

Conocerse a distancia por una aplicación es nefasto. Porque sabes absolutamente todo de la otra persona, con premeditación y alevosía. Cuánto sueldo gana, sus traumas, qué coche tiene, su patrimonio. Incluso has visto fotos de tus “futuros suegros”. Me aventuraría a decir que hay más de uno que, antes de conocerse en persona, se han enseñado hasta el apellido y mantenido sexo virtual. Incluso se hayan podido decir “te quiero”. El resultado es que la primera cita será un fracaso y los sentimientos no serán reales, y la pasión tampoco. Porque además está el error de idealizar al otro de forma telemática.

Y por eso es importante que sin que tú lo sepas, la inteligencia artificial que tiene implementada la aplicación te lleve, sin que tú lo sepas, hacia el lugar donde está tu media naranja en la vida real y no la exprimas banalmente en la virtual.

Pero llegamos a un punto clave desde el punto de vista mercantil. ¿Dónde estaría el beneficio de implementar tantas características que tienen un coste?.

Pues se me ocurren mil formas de explotarlo. Primera, menos cantidad y más calidad. Es decir, limitar tanto a hombres como mujeres la cantidad de perfiles con los que contactan al mes, porque la criba sería mucho más concreta y afinada. Eso tiene dos cosas buenas. Al tener menos opciones, los usuarios se centrarían más entre ellos y no sería tan cansado ni pesado como es ahora. Evitarían tener que dialogar con un montón de personas desconocidas de manera absurda. Para poder acceder, tendrían que comprar algo a través de sus enlaces patrocinados, como ocurre ahora cuando alguien es adicto a una app o a un juego. Esta sería la forma más cutre.

Segunda opción para rentabilizar con el factor espontaneidad sería llevar al usuario a un restaurante, un cine, a un supermercado, a una tienda de ropa, a un parque de atracciones o a encontrar a su amor verdadero. Entonces se podría negociar con todos los comercios a los que le vas a generar una cantidad de flujo de consumidores al mes y lo podrían demostrar perfectamente, ya que tendrían localizados a sus usuarios por GPS previo consentimiento. Porque la solución está en este otro usuario, pero no en el mundo virtual, sino en el mundo real. Y además, de incrementar sus beneficios, estarían haciendo un bien común a la sociedad.

Y esta es otra alternativa que aplicaciones como Meetic con «live speed dating» lo intentaron, pero fracasaron. Citas rápidas por videollamada con valoración simultánea. Aconsejaría suprimir los chat escritos. Eso sí, el método con sistema de moderación, porque si no, vete a saber cómo aprovecharían algunos la videollamada. Quizás como Dios les trajo al mundo.

Pienso que sería la solución más factible porque es lo más cercano a la realidad la videollamada. Es como estar en la cita en persona, lo único que no la puedes es tocar, comer, oler y degustar. Digamos que de todos nuestros sentidos, no son los más relevantes. Además, das por hecho que esa persona se asea; tampoco de primeras tienes por qué comértela. Son tres cosillas que se pueden arreglar ya que existe el jabón, la crema y el perfume.

Vamos a cuestionarnos si para el sistema no seremos más rentables individualmente en términos monetarios (consumimos más utilitarios, vive una sola persona por hogar). Además esto nos lleva a una desestabilidad emocional. En tema de salud las pandemias tanto pasadas como futuras y las nuevas enfermedades que nos dan incertidumbre. Y por último, los contratos laborales precarios, donde en cualquier momento te pueden echar. Conlleva todo a un desarraigo total y pánico a formar familia.

Así que, por mucho que nos empeñemos en encontrar a esa persona que movería montañas, por ti, olvídate, que a no ser que prometas un polvete rápido, no se va a mover del sofá. Está muy a gusto con el móvil o viendo Netflix. Adiós al respeto, a las cartas románticas en papel, a ser fiel a sus hijos y a su cónyuge. Y hablo de una fidelidad sentimental, porque ya sabemos que el hombre de naturaleza no es monógamo.

Y ya lo más sorprendente de las relaciones sentimentales no es el poliamor, son los matrimonios que se llaman LAT, duermen cada uno bajo su propio techo, incluso teniendo descendencia en común.

Así que lo que yo auguro es relatar nuestras últimas voluntades; en la agonía del último momento y dar un cálido beso a la pantalla (o futurista Holograma) del ChatGPT.

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